Biografía de Quinto Horacio Flaco
Quinto Horacio Flaco nació el 8 de diciembre del 65 a.C. en Venusia, Italia. No se sabe nada de su madre y es probable que murió cuando Horacio era muy pequeño, pero en una de sus odas se refiere a su nodriza Pulia. Tampoco se sabe si tuvo hermanos. Lo que es un hecho es que su padre era un "liberto", es decir fue un esclavo en Venusia que era una colonia romana y sus habitantes estaban inscritos en la tribu Horacia.
Al dejar la esclavitud recibió el nombre Horatius que puso a su hijo, trabajaba en el oficio de "coactor exactionum" es decir cobrador de subastas un mediador entre vendedores y compradores, lo cual le permitió prosperar económicamente, lo suficiente para dar a su hijo Quinto Horacio una educación esmerada para lo cual partieron a vivir en Roma. Horacio recuerda con cariño a su padre ya que lo acompañaba a la escuela y se preocupaba mucho de él.
En Roma asistió a la escuela de Lucio Orbilio Pupilo. Famoso gramático y pedagogo de la época un caballero romano natural de Benevento a quien sus conciudadanos levantaron una estatua en vida. Horacio menciona a su maestro en una de sus Epístolas, pero al parecer no tenía buenos recuerdos de él ya que lo califica como "plagosus" es decir aficionado a los palos. Allí Horacio inició la lectura de Livio Andrónico con la traducción en saturnios de la Odisea y sus tragedias. También realizó sus primeros estudios de la literatura griega entre ellas la Ilíada como lo menciona en una de sus Epístolas.
En el año 45 a.C. a sus 20 años viaja a Atenas a solicitud de su padre para estudiar filosofía y ampliar sus conocimientos de lengua y literatura griega y empezó a escribir sus primeros poemas en griego. “La insigne Atenas añadió algo más a mi formación; si: me dio la voluntad de distinguir lo recto de lo torcido y de buscar la verdad entre los jardines de Academo” (Fernández, 2000).
En Atenas fue compañero de estudios de Marco Valerio Mesala Corvino, quien a su regreso a Roma sería protector de Tíbulo y patrón de un círculo literario famoso, de Lucío Calpurnio Bíbulo y del hijo de Cicerón, Marco. Tras asesinar a Julio César en el año 44, Bruto llega a Atenas donde halló el favor de la población y dedica el tiempo a escuchar a los filósofos. Allí Bruto conoció a Horacio. Bruto se aprestó para la guerra civil y se adhiere las tropas de Macedonia y nombra a su amigo Horacio tribuno militar. Horacio pasa de las letras a las armas. Participa en la batalla de Filipos que fue desastrosa para ellos.
Se acogió a la amnistía concedida por los triunviros a los derrotados y Horacio regresa a Roma. Su padre había muerto, se encontró solo y pobre, en Venusia sus posesiones fueron confiscadas y repartidas entre los soldados vencedores. Para ayudarse regresó a la literatura. “Tan pronto como Filipos me despidió, humillado por haberme cortado las alas y privado de la hacienda y casa de mi padre, la pobreza audaz me impulsó a escribir versos”. Horacio
Pero luego busca otro camino en el año 41 y se compra el cargo de "scriba quaestorius", secretario del cuestor y este oficio le ayudó a dedicarse a sus habilidades poéticas. Para entonces comienza a escribir los Epodos y las Sátiras. Frecuenta la escuela de Sirón en Nápoles y conoce a Virgilio “mitad de mi alma”. Mantuvieron una amistad cordial basada en el respeto y la admiración de parte de Horacio hacia Virgilio que era cinco años mayor que él.
Es Virgilio junto con Vario quien presenta a Horacio con Mecenas en el año 39 para una entrevista. Horacio se presentó totalmente nervioso y tartamudeando y no supo explicar bien su situación ante lo cual Mecenas lo despidió. Pero luego de nueve meses Mecenas lo llama y lo invita a su círculo. La amistad entre Horacio y Mecenas crece al punto que el nombre de Mecenas aparece por doquier en los poemas de Horacio. Mecenas le regaló una finca y una casa de campo en la región sabina. Regalo que Horacio anhelaba con todo su corazón, allí se refugiaba y se alejaba de la ciudad. Allí escribía su poesía que fluía mientras estaba rodeado de la naturaleza.
Gracias a Mecenas, Horacio conoció al príncipe Octavio quien fue emperador de Roma. Horacio evita vincularse a las altas esferas para mantener su independencia y guardar distancia. Octavio le ofrece el cargo se secretario particular que Horacio rehúsa alegando motivos de salud. A pesar de todo el príncipe mantenía gran confianza con Horacio, bromeando mucho con él y llamándolo “tipejo divertidísimo” y haciendo alusión a su baja estatura y gordura. Horacio le encomienda la composición del Canto Secular y poemas para alabar las victorias de guerra de sus hijastros Tiberio y Druso.
Desde el año 39 que fue cuando conoció a Mecenas, Horacio se dedica plenamente a la poesía y al ocio. Horacio fue un hombre soltero toda su vida, pero bien experimentado y conocedor en las lides eróticas. Horacio murió el 27 de noviembre del año 8 a.C. a los pocos meses de la muerte de Mecenas. Nombró como su heredero a Augusto, pero debido a su enfermedad no logró sellar las tablillas de la herencia. Fue enterrado en el Esquilino junto a la tumba de su amigo Mecenas.
Obras de Horacio
Año 35 aparece libro I de las Sátiras
Año 30 el libro II de las Sátiras y el libro de los Epodos
Año 23 los tres primeros libros de sus Odas o Carminas
Año 20 el libro I de las Epístolas
Año 17 el Carmen Saeculare o Canto de los Siglos
Año 15 el libro II de las Epístolas
Año 13 el libro IV de las Odas o Carminas
Escribió versos sobre sus lides eróticas como: Cínara, Glícera, Lálage, Inaquia nombres literarios de mujeres y de mancebos como Licisco y Ligurino.
Los Epodos de Horacio
Son una colección de 17 poesías que Horacio denominó “yambos” conocidas como epodos y lo hace imitando a Arquíloco en su poesía agresiva. En los epodos hace una sátira y ridiculiza a políticos y literarios. También cuenta anécdotas personales, guerras civiles y sus amores, también trata sobre la vida en el campo que es una de sus composiciones más famosas donde hace un elogio a la vida rural y la vida retirada como en Beautus Ille.
Beatus ille, qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium,
paterna rura bubus exercet suis,
solutus omni faenore…
Feliz aquel que, sin negocio alguno,
como los hombres de antaño
los campos paternos con su yunta labra
libre de usura…
Las Sátiras de Horacio
También llamadas Sermones o Conversaciones donde imita a Lucilio, presenta temas sobre su vida, filosofía, viajes, gastronomía es decir nos describe la sociedad que lo rodea escritas en un tono coloquial. Con sus sátiras Horacio denuncia viciosas actitudes y costumbres de los hombres y la sociedad (Bonifaz, 1993).
“Todos los hombres están descontentos con su suerte y desean ser lo que no son”. (1-14)
“Ya antes de Helena, la mujer fue causa de guerra. El mayor en fuerzas se adueñaba de la que prefería”. (107-110)
“Todos, salvo el sabio, están locos; así, Damasipo y quienes de locura lo acusan”. (46-53)
“Solo el sabio es libre; señor de si mismo, desprecia tanto la pobreza, las cadenas y la muerte, como los deseos y los honores; nada externo puede tocarlo”. (83-88)
Las Odas. Carmina de Horacio
Son cuatro libros de poemas del género lírico, 103 composiciones poéticas, en las que Horacio reflexiona sobre su obra, su público y su entorno literario. Fueron escritas en la época en que Mecenas le regaló la villa y gozaba de gran bienestar. Es la obra maestra que lo ha inmortalizado donde eleva a poesía lo cotidiano, lo anecdótico, lo insignificante.
La aspiración de Horacio es ser incluido entre los “vates”. Horacio es el poeta de la amistad, las relaciones con sus amigos es tema que refleja en sus odas, amigos como Mecenas, Virgilio y muchos más. En sus odas presenta sus aventuras hetero y homosexuales con amantes de gran belleza con los que mantiene relaciones íntimas y a quienes describe como personajes literarios. Para Horacio no existe el amor romántico, el amor acaba tiene un principio y un final; con Horacio no hay espacio para los amores sin razón o pasiones desenfrenadas. En momentos cae en lo que hoy conocemos como violencia verbal en contra de las mujeres y en difamaciones al hacer uso de la invectiva es decir discursos llenos de sarcasmo y desprecio hacia mujeres como Lidia, Cloris y Lice (Moralejo, 2025).
Otros temas en las odas carmina son los placeres de vivir en el campo, las delicias de un buen banquete, patriotismo, moral y otros.
O navis, referent in mare te novi
fluctus! o quid agis? fortiter occupa
portum! nonne vides ut
nudum remigio latus….
¡Insólitas olas, nave, al mar te arrastran!
¿Qué haces? ¡Busca el puerto y ancla firmemente!
No ves que esta tu banda
sin remos y el veloz Africo….
En esta oda Horacio se refiere al estado usando la alegoría de la nave, luego se aplicó a la Iglesia.
El Carpe Diem de Horacio
En su Oda I, Horacio hace un llamado a olvidarse de las preocupaciones y a disfrutar de los placeres de la vida siendo uno de sus mayores placeres beber licor en compañía de mujeres y hombres hermosos siguiendo rituales para beber el vino, perfumes, guirnaldas y flores; dedicados a conversar sobre sus amantes y amores. Ya que para Horacio lo más importante es vivir el presente. En sí, las Odas son un canto al consumo de vino; ya que con el vino pasaban veladas entre amigos, les daba ánimos para iniciar relaciones amorosas, les llenaba de valor a los cobardes, con el vino celebraban las victorias, pero también servía para olvidar las penas. La oda Carpe Diem está dirigida a Leucónoe “mente ingenua” a quien exhorta a no tener en cuenta la ciencia astrológica babilónica, a despreocuparse del mañana y cosechar el presente.
Tu ne quaesieris, scire nefas, quem mihi, quem tibi
finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros, ut melius, quidquid erit, pati!
seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare
Tyrrhenum, sapias, vina liques, et spatio brevi
spem longam reseces, dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero….
No investigues, pues no es licito, Leuconoe, el fin que
ni a mi
ni a ti los dioses destinen; a cálculos babilonios
no te entregues.! ¡Vale más sufrir lo que haya de ser!
Te otorgue Júpiter varios inviernos o solo el de hoy,
que destroza al mar Tirreno contra las rocas, prudente
sé, filtra el vino y en nuestro breve vivir la esperanza
contén. Mientras hablo, el tiempo celoso habrá ya escapado:
goza del día y no jures que otro igual vendrá después…
Para Horacio los hombres “no somos más que polvo y sombra”, trata el tema de la muerte que a todos nos llegará y serán otros los que disfruten todo lo que uno ha cultivado y atesorado. También trata temas políticos en sus odas.
Las Epístolas de Horacio
Tratan de asuntos filosóficos y morales, otras epístolas son de carácter literario y didáctico una de las más famosas es la Epístola a los Pisones o Arte Poética que trata de la mentalidad clásica frente a la literatura, epístola que ayuda a la formación de nuevos escritores (Riquer, 2024).
Humano capiti cervicem pictor equinam
Jungere si velit, et varias inducere plumas,
Undique collatis membris, ut turpiter atrum
Desinat in piscem mulier Formosa superne…
Si por capricho uniera un dibujante
A un humano semblante
Un cuello de caballo, y repartiera
Del cuerpo en lo restante
Miembros de varios brutos, que adornara
De diferentes plumas, de manera
Que el monstruo cuya cara
De una mujer copiaba la hermosura,
En pez enorme y feo rematara…
El Canto Secular. Carmen Saeculare de Horacio
Es un himno a Apolo y a Diana escrito por Horacio a petición de Augusto para ser cantado públicamente en la ceremonia de los Juegos Seculares del año 17 a.C. El himno fue cantado por 27 jóvenes y 27 muchachas de familias nobles de padres y madres vivos.
Phoebe silvarumque potens Diana
lucidum caeli decus, o colendi
semper et culti, date quae precamur
tempore sacro…
! Oh, Febo y Diana que los bosques rige,
luces del cielo, siempre venerables
y venerados, dadnos lo pedido
en esta sacra….
Horacio fue el principal poeta lírico del Siglo de Oro Romano junto a Virgilio y Ovidio, sus poemas nos enseñan a disfrutar el presente, vivir con mesura y aceptar el destino; gracias a Mecenas y Augusto se dedicó a lo que mejor sabía hacer: la poesía. Sacando poemas memorables de la vida cotidiana.
Fuentes Consultadas
Bonifaz, R. (1993). Sátiras. México: Dirección General de Publicaciones.
Fernández, M. (2000). Horacio Odas y Epodos. Madrid: Cátedras.
Moralejo, J. (2025). Odas. Barcelona: Gredos.
Riquer, M. d. (2024). Historia de la Literatura Universal . Barcelona: Gredos.
Fuentes Digitales
Iriarte, T. d. (s.f.). Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. Obtenido de Biblioteca Miguel de Cervantes
No hay comentarios:
Publicar un comentario